Situada en una parcela con un desnivel de unos 2,4 metros respecto a la vía pública, esta vivienda se adapta con naturalidad al terreno mediante una distribución en dos plantas. La organización responde tanto a las características del solar como a la búsqueda de funcionalidad, confort y conexión con el entorno.
La planta baja, con salida directa al jardín orientado al sur, alberga los espacios de uso cotidiano y un dormitorio con baño, lo que permite una vivencia accesible y flexible. La planta superior, a la altura de la calle, resuelve el acceso principal y completa el programa con espacios adicionales que favorecen la intimidad y la adaptación intergeneracional.
El diseño aprovecha la topografía para incorporar un trastero bajo el aparcamiento, con acceso desde el jardín, optimizando el espacio sin afectar a la volumetría. Las aperturas al sur permiten captar luz y calor en invierno, mientras que las del oeste enmarcan las vistas del entorno.
Construida con entramado ligero de madera y acabada con revestimiento de piedra, en cumplimiento con la normativa local, la vivienda apuesta por un sistema eficiente y sostenible. Cuenta con aerotermia, suelo radiante y una envolvente bien aislada, que garantizan confort térmico y bajo consumo energético.
El resultado es una casa pequeña pero bien resuelta, práctica y acogedora, que se adapta al paso del tiempo y a distintas formas de habitar, demostrando que el diseño puede aportar calidad y calidez incluso en contextos técnicos exigentes.
Proyecto y dirección de obra: Clara Cortaire y Tourillon arquitectura