En Binué, una pequeña localidad situada a 15 km de Jaca y con el monte Oroel como fondo dominante del paisaje, se lleva a cabo la rehabilitación de un antiguo anexo de una vivienda tradicional. El edificio, construido en mampostería de piedra, albergaba originalmente cuadras en planta baja y dormitorios en planta superior.
El objetivo del proyecto es convertir este volumen en una vivienda autónoma para las nuevas generaciones de la familia, en un contexto donde el acceso a la vivienda permanente está muy limitado por el turismo y la especulación inmobiliaria.
Se ha optado por conservar la estructura y los huecos originales, incorporando únicamente un gran ventanal orientado al suroeste, que mejora la iluminación natural y abre la vivienda hacia las vistas del entorno. Para aprovechar el espacio bajo cubierta, el volumen se eleva ligeramente, sin alterar la escala del conjunto.
La vivienda se distribuye en tres niveles, con una organización funcional y contenida. El diseño garantiza privacidad e independencia respecto a la vivienda principal, haciendo posible un uso autónomo dentro del conjunto familiar.
El proyecto combina criterios de respeto por lo existente, habitabilidad contemporánea y adecuación al contexto rural, aportando una solución sobria, práctica y conectada con el territorio.
Proyecto y dirección de obra: Clara Cortaire y Tourillon arquitectura