Este proyecto consiste en la reforma integral de un apartamento de dos dormitorios y dos baños en Formigal, con una distribución original poco eficiente y una cocina pequeña, independiente y sin iluminación natural.
La intervención tiene como objetivo renovar el conjunto y mejorar la practicidad del uso estacional. Con ajustes puntuales en la tabiquería, se consigue una redistribución más lógica y equilibrada: las nuevas proporciones de las estancias permiten amueblar con mayor claridad y ganar funcionalidad sin necesidad de ampliar superficie.
La cocina se abre al salón-comedor, lo que aporta mayor amplitud, relación entre espacios y entrada de luz natural. Se resuelve como una intervención contenida, pero con impacto directo en la calidad del espacio.
Además, se mejoran los aislamientos térmicos y acústicos, se actualizan todos los acabados y se diseña almacenaje a medida para aprovechar al máximo cada rincón. La reforma transforma el apartamento en un espacio más ordenado, luminoso y adecuado al uso intermitente que se hace de él, facilitando estancias más cómodas y prácticas.
Proyecto y dirección de obra: Clara Cortaire y Tourillon arquitectura